Probablemente el motivo de éste post esta traido al pelo. El titulo también. Parte de una reflexión personal que no viene al caso pero que se ha alargado mucho en mi cabeza, y quizás os pueda resultar interesante.
Generalmente la información transparente a todo el mundo es objetiva por necesidad. Olvidad eso. La información debería ser objetiva por definición. No obstante en el mundo en el que nos movemos, sobretodo en España, para triste descrédito de la profesión períodistica ello no es así.
No obstante tomemos el anterior argumento como cierto. De hecho hay muchos sentidos de objetividad que no nos llevan al anterior débate. Una información subjetiva, puede ser aquella que parte de una apreciación personal, y que puede incluir o no en su elaboración y/o tratamiento una intuición, certeza o conocimiento que solo existe en el ámbito subjetivo de quien la produce, o en el que se distribuye. Por lo tanto una información subjetiva no es una información tendenciosa o manipulada, necesariamente.
Siguiendo la anterior argumentación una información transparente sí es por definición objetiva.
Una información objetiva y transparente, en general es más confiable, y su confiabilidad aporta valor.
No obstante en un mercado financiero eficiente una información trasparente no tiene valor, ya que no crea oportunidades de arbitraje. La eficiencia de un mercado quiere decir exactamente eso, que la información se refleja en la valoración de todos los activos del mercado y por lo tanto elimina la posibilidad del arbitraje.
Sin embargo, una información no transparente a todos los agentes tiene valor, porque en un contexto de eficiencia “debil” o eficiencia práctica -no teórica- del mercado, dicha información si que crea oportunidades de arbitraje.
Ahora bien, y extrapolando a otros ambitos de la vida, una información que no es transparente, de difusión restringida o oculta cuyos fundamentos no se pueden comprobar sino a partir de intuiciones o conocimientos subjetivos o restringidos a determinados ámbitos, no parece en principio demasiado confiable o puede no serlo, ya que el receptor que la recibe no puede, a menudo contrastarla. ¿No es, cuanto menos, paradójico?. Ello introduce incertidumbre y dificultades a la hora de valorar el coste o el valor de una determinada información.
En el ámbito personal esas informaciones que viajan escondidas, o “solo para tí”, no me inspiran demasiada confianza cuando no recelo. Sin embargo en los mercados son las que sirven para ganar dinero, cuando no para romper los supuestos de eficiencia del mercado.