La habitacion de Marcos
Este post es un guiño a un amigo, que hace teimpo que no veo. Quiere ser un recuerdo de los tiempos que compartimos a modo de hito en la distancia física y personal que nos separa.
También es un guiño a una época preterita que no compartimos juntos, - pues no nos conociamos, ¿o sí? pero de ello no me acuerdo- alla por los años 80. Y además quiere hablar de música. Demasiado trabajo para un solo post.
Los 80 en la educación sentimental de todos los que los compartimos, al menos desde la costa este española, huelen a música. Tambien a fiestas y a rollos y amigos de una noche, con los que a pesar de la fugacidad de la relación llegabas a mantener una relación algo intima y un vivo recuerdo. Pero sobre todo a música, para bien y para mal. O quizás fuera en los 90. ¿Quien sabe?.
Muchos, entre los que me encuentro, estamos cansados de tanto revivalismo y de tanta mitificacion músical. Parece ser que cualquier cosa que sonaba en los 80 era buena. Y había cosas muy malas. Lo que sí era cierto era que sonaban diferentes. Pero lo peor de todo es que esa música y esos maxis siguen girando hasta la saciedad como de ilustres y reverenciadas momias se tratara.
En la habitación de Marcos había y hay un monton de aquellos maxis. Algunos buenisimos, otros malisimos, pero que merecen un lugar en nuestra educacion sentimental. Nos recuerdan una fiesta, un beso, el pinchazo de una rueda del historico coche de Marcos que manejabamos en aquella época. Un R21 creo recordar, con goteras y todo. Hoy no lo habrian dejado circular por la carretera.
Y alguien pensara, ¿Para que guardar maxis apoliyados que solo acumulan polvo?. No es cierto que tener maxis de los 80 no tenga sentido, teniendo un mp3 al lado. Pasate esos discos a tu ordenador y veras que mal suenan. O sonaban ya asi de mal pero nunca te diste cuenta. Pero es que escucharlos en tu giradiscos marca la cabra, pues no teniamos presupuesto para equipos hi fi, con un ampli cutrecillo y unas cajas de aglomerado de dos vias, que parecían vocinas en lugar de altavoces, tenia su encanto. Claro hoy ya no suenan igual ni lo sonaran jamas. Ya no hay vocinas de esa clase.
Excepto en la habitación de Marcos, que es uno de los pocos sitios donde se pueden escuchar como los escuchabamos. Con ampli y altavoces de aglomerado de dos vias.
Dentro de nada la deja. Inicia nueva vida, sí no la hecho ya. Y su habitacion solo queda en nuestro recuerdo.
Yo mientras recuerdo sigo escuchando un grupo español altamente reivindicable de aquella época y del que nadie de los que machacan con aquella música hortera, habla: La dama se esconde. Y no tengo ningun disco de ellos. Entonces me compraba otros discos infames inconfesables. Tenia mal gusto, hasta en la ropa. Lo reconozco.
PD: NO CONSERVO FOTOS