Ciudad de locos
Durante unos días tengo que ir a recoger a mi hermano a la Universidad Politecnica de Valencia, por circunstancias que no vienen al caso. Lo hago desde Silla - una localidad valenciana situada a 11 Km de la ciudad del Turia, y comunicada con ella por la V 31 más conocida como “Pista de Silla”, y que se colapsa todos los dias en ambos sentidos a esas famosas horas punta -. Y en ello me he visto. Sumergido en un atasco durante una parte significativa del día. Juzguen ustedes mismos, sí conocen la programación de Radio 3. He entrado en el coche escuchando La Ciudad Invisible, y he salido escuchando los Conciertos de Radio 3, pasando por ese maravilloso programa de Iñaki Peña llamado Trebede, tan “rojo” e “izquierdoso” que durante el gobierno Aznar fue retirado de la parrilla del 3 er programa de la radio publica, y llego hasta el congreso una petición para su reposición. Y afortunadamente lo han repuesto en un horario nada habitual para sus ex oyentes entre los que me encontraba.
Asi las cosas, el atasco me ha servido para escuchar al Iñaki Peña y reencontrarme con viejas costumbres. La verdad es que ha sido un placer.
Ya sabeis que el programa trata de música tradicional iberica, de ecología. ambiente rural y enología ,y esas cosas.
Imaginense yo escuchando eso en medio de una ciudad como Valencia. He usado por primera vez la mega vía llamada Bulevard Sur, cuyo recien innagurado segundo tramo me ha llevado hasta uno de los enclaves más mastodonticos y mostrados por televisión de esta nueva ciudad que nos pretenden hacer tragar con patatas. Se trata de la zona que incluye la ciudad de las Artes y las Ciencias, La ciudad de la Justicia, La autopista del Saler, el Centro Comercial del mismo nombre, para enlazar por el puente de Calatrava con La Avenida de Francia, para ir buscando Serreria.
Junto a esos hitos de la arquitectura publica, institucional y comercial conviven otros edificios residenciales, sorprendentemente verticales incluyendo el primer rascacielos de la ciudad. A ellos se accede por vías rápidas y anchas, colapsadas de tráfico que cruza la ciudad.
A uno le ha dado por pensar, como debe ser vivir alli, sin espacios publicos en la calle de convivencia como en el centro, sin la pequeña panadería, sin una pequeña tienda de proximidad a la que se pueda acceder relativamente bien andando. Forzosamente nadie conoce a nadie, porque solo se puede vivir en casa o en el coche. Con éste nuevo urbanismo y modos de hacer ciudad se nos priva del espacio para hacer vida social, conocer vecinos y esparcise tranquilamente sin tener que ir al cine: La calle. Y sin la calle, y más a los valencianos se nos priva de un espacio de convivencia necesario.
Además la verticalidad al estilo colmena priva a la ciudad de una escala húmana de convivencia. En esos edificios conocer solo a tu escalera es más complicado que aprenderse el organigrama de la multinacional para la que trabajas, y saber de quien dependes funcionalmente o jerarquicamente, y ca que departamento o persona acudir para hacer tal cosa.
Reflexionando me vino a la memoria mis clases de desarrollo sostenible durante mi Licenciatura en Administración y Dirección de Empresas, o de aquella clase de política económica donde el profesor nos hacía caer en ese pequeño detalle hace 10 años de los nuevos modos de hacer ciudad. Y ahora lo entiendo, después de 10 años tal y como es, más allá de unos apuntes o de redactarlo en un examen con la intención de aprobarlo.